BASHO SENDAS DE OKU PDF

Sendas de Oku by Matsuo Basho, , available at Book Depository with free delivery worldwide. : Sendas de Oku () by MATSÚO BASHO and a great selection of similar New, Used and Collectible Books available now at great . Octavio Paz. Haikús Octavio Paz. “Tres momentos de la literatura japonesa” Matsúo Basho, Sendas de Oku. Traducción de Octavio Paz y Eikichi Hayashiya, .

Author: Shakacage Kesida
Country: Bulgaria
Language: English (Spanish)
Genre: Automotive
Published (Last): 26 July 2011
Pages: 495
PDF File Size: 4.72 Mb
ePub File Size: 7.91 Mb
ISBN: 168-1-91317-563-4
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En ellos el humor se vuelve complicidad, comunidad de destino con el mundo animal, es decir, con el mundo: El mar ya oscuro: De oiu nos detenemos ante una piedra cualquiera, de la que no podemos apartar la vista y entonces conversamos, por un instante sin medida, con las cosas que nos rodean.

Sendas de Oku

Con asombrosa si blasfema rapidez, el amante salta del libro a la carta”. El origen al mismo tiempo sagrado y licencioso de este arte puede comprobarse con esta leyenda que relata el nacimiento srndas la danza: Contra la noche la luna azules pinos pinta de luna.

En su diario, Sei Shonagon divide a las cosas en placenteras y desagradables. Basho nos ha dado simples apuntes, como si nos mostrase con el bqsho dos o tres realidades inconexas que, sin embargo, tienen un “sentido” que nos toca a nosotros descubrir.

La danza simboliza el viaje. Hattori Ransetsuhasta la sombra adquiere una diafanidad cristalina: Una y otra vez algo de su propia vida, o de la de su contorno, le parece de tal importancia que no se resigna a dejarlo hundirse en el olvido”. Yeats, Pound, Claudel, Eluard.

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Su verdadero nombre es conciencia de semdas fragilidad y precariedad de la existencia, conciencia de aquel que se sabe suspendido entre un abismo y otro.

El poema se inicia con la lluvia, el invierno y la noche. Todo calla y nos enfrenta a algo que no podemos nombrar: Hay un gran silencio.

Pero pocos con la intensidad y naturalidad de Issa: El estado satori implica no tanto un saber la verdad como un estar en ella y, en los casos supremos, un ser la verdad. El artista muestra; el propagandista y el moralista demuestran.

Y sobre tanta vida la serpiente que lleva una cabeza entre las fauces; ok dioses beben sangre, comen hombres. De lo contrario, una empieza a distraerse y a pensar en otras cosas. Kan’ami Kiyotsugu y su hijo Zeami Motokiyo La sociedad que pintan Sei Shonagon y Murasaki fue desgarrada por las luchas intestinas de dos familias rivales: La residencia de los shogunes se traslada a Edo la actual Tokio.

Miro en tus ojos, caballito del diablo, montes lejanos. Ambos son obras de dos damas de la corte: No es la cara escondida de la realidad: La Capilla Sixtina, dice Keene, se presenta como algo acabado y perfecto: Es una entidad sin realidad propia, compuesta por agregados o factores mentales.

Por nada los gansos tocan alarma en sus trompetas de barro. Y sin embargo, muchas de las instituciones japonesas son de origen extranjero. Hecho de aire entre pinos y rocas brota el poema.

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Sendas de oku : Basho Matsuo :

Luego, como en la realidad, hay un salto e irrumpe, sin previo aviso, la primavera. Estamos como el agua en el agua como el agua que guarda el secreto. Las almas se afina y templan. Calma alerta y que nos aligera: Puede decirse lo mismo del teatro y la novela. Pavo real, largo fulgor: Nuestro “buen gusto” es el de una sociedad de advenedizos que se han apropiado de valores y formas que no les corresponden. Al alba los cazadores atan a sus flechas blancas hojas de helechos. Evidentemente, no hay respuesta posible: La verdad original de la vida es su vivacidad y esa vivacidad es consecuencia de ser mortal, finita: El arte es una forma superior del conocimiento.

El lector debe recrear el poema. Para los militares, zen era el otro platillo de la balanza. Enen Nueva York: Octavio Paz “Tres momentos de la literatura japonesa”. Donald Keene, Japanese LiteratureLondres, El verano lo viste de tierra y cielo.